Luis Lozada, Membranzas de un Grito Altivo

Luis Lozada El Cubiro MEMBRANZAS DE UN GRITO ALTIVO 

Omar Carrero Araque

El Real es uno de esos pueblos que slo aparecen sealados en los mapas como puntos dispersos en la geografa de las sabanas llaneras. El poblado se fund en terrenos del Hato Santo Domingo de las Palmas, tal como ocurri con muchos otros pueblos llaneros que nacieron de asentamientos humanos en las vecindades de los hatos. 

El regio apelativo del pueblo quiz hubiese quedado para llenar un espacio en los listados toponmicos de no haber sido por dos afortunadas circunstancias que se dieron en su seno y que lo han mantenido lejos del arrincono. La primera de ellas tiene que ver con una aparicin mariana ocurrida a mediados del Siglo XVII cuando la imagen de Nuestra Seora del Rosario se hizo patente en la cara de una moneda de a real, un hecho que llev a los pobladores a llamarla Nuestra Seora de El Real. 

El otro hecho relevante tiene que ver con la manifestacin en uno de sus hijos, asentado en su registro civil como Luis Lozada, de un galillo estreo que lo hizo faculto para subir al estrado de los grandes de la canta recia y sentarse sin complejos al lado de ngel Custodio Loyola, Juan de los Santos Contreras y Jos Francisco Montoya. 

Este realeo, una vez percatado de la gracia de su garganta, se apod con el nombre de un pjaro de claro canto, merodeador de los solares caseros, cuyo trino maanero seala la llegada de un nuevo da y le avisa a la lechuza que ya viene el resplandor que le quema los ojos. Este pjaro es el Cubiro, conocido tambin como Cristofu y en algunas disciplinas de la ciencia como Pitangus sulphuratus; frecuenta las sabanas de llano en donde puede vrsele cabalgando sobre el lomo de los toros, en la doble tarea de alimentacin y desparasitacin. Contaba el mismo Luis Lozada all en el Capanaparo de Doa Antonia Volcn, que en su pueblo cuando joven, tena como diversin el juego de bolas criollas en el que se distingui como excelente bochador, a tal punto que sus compaeros, al ver que no pelaba boche le decan que era un cubiro porque siempre estaba en el lomo de la bola contraria. 

Una vez en posesin de su nombre sucedneo decidi lanzar su arrogante grito a travs de la sabana para que el viento barins, el mismo que aviv la candela de la Federacin, se encargar de llevarlo ms all del horizonte, de suerte que remontara las serranas del ande y de la costa y atravesara la espesa selva de San Camilo y el caudal del Orinoco, para que las gentes de otras latitudes notaran y reconocieran su presencia como cantador de los aires llaneros. 

Vale suponer que los cultores primigenios de estos cantos, desde el legendario Cupertino Ros hasta el Maestro Jos Romero, debieron haberse contentado con la llegada de El Cubiro Lozada al campo de la canta recia, pues sin duda hubieron de entender que en este nuevo valor estara presente su noble sucesor, ya que este Cubiro con su garganta clarita y un grito de triple tao que se sobrepona al bordoneo de Eudes lvarez, cre una distintiva y picante manera de entrarle al Pajarillo o al Seis, un grito alegre con el que despertaba adems de los sentidos, el orgullo de haber nacido en la tierra sin laderas. 

Hoy cuando se han cumplido ya 17 aos desde que Luis Lozada ensill su potro bayo para irse en espritu, silbando periqueras a las sabanas del cielo, celebramos la buena suerte que tuvimos al momento de su viaje porque a este jinete de la copla no le alcanz la Capotera para llevarse consigo a la palma y al mastrantal, la palanca y el canalete, el cocuyo y el turupial, el boral y la laguna, las caramas y el pajonal, la soga y el garabato, el botaln y el corral. De haberlo hecho nos hubiera dejado sin querencias!!!.

 Decimos que El Cubiro se fue al cielo en espritu porque su cuerpo ahora descansa en la quietud de su pueblo natal, al lado del mejor acompaante que jams hubiera imaginado, pues a escasos dos metros de su tumba est sembrado para la perpetuidad el cuerpo de Juan de Los Santos Contreras, el mismsimo Carrao de Palmarito!! 

Omar Carrero Araque 
Baquiano